Nosotros estamos aquí (NEA)

Tetralogía 2012-2018

Descripción general

Tetralogía de la creadora Olga Gutiérrez que gira en torno a la potencia política que tiene un cuerpo en el ámbito de la representación y en diálogo con  la situación política, social y económica mexicana entre el periodo 2012-2018.

¿Cómo está nuestro cuerpo social?  Es la pregunta que responde cada obra, como una analogía entre el cuerpo escénico / performático y el cuerpo social. La creadora piensa cada entrega de la tetralogía a partir de una situación: “2012” es una imagen de transición social y política por el regreso del PRI a la presidencia; “2014” es una imagen del hackeo al sistema; “2016” es un dispositivo a modo de la pregunta ¿Qué otra gobernabilidad podría organizarnos? “2018” es una metarrepresentación.

NEA es una puesta de cuerpo de la creadora sobre aquello que nos despierta -consciente e inconsciente-, el vivir en uno de los sexenios más violentos -después del 68-, producto del régimen priísta, la política neoliberal y el narcotráfico.

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Expandir la producción artística

NEA se plantea como una producción coreográfica sustentada por un proyecto de investigación de siete años. Esta producción de largo plazo entre el periodo 2011 y 2018 produce cuatro obras con distinta temática alrededor del tema principal tituladas “2012”, “2014”, “2016” y “2018” respectivamente.

El punto de partida de la tetralogía es responder a la pregunta ¿cómo está nuestro cuerpo social? con la finalidad de realizar una analogía entre el cuerpo coreográfico (la escena) y el cuerpo social (la sociedad).

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Expandir el ámbito del arte

NEA surge de la necesidad de la creadora Olga Gutiérrez de confrontar su historia personal con el presente político de su país. Esta confrontación convertida en una práctica de investigación, colocada en el campo del arte, de la representación y del lenguaje coreográfico. A lo largo de este proyecto, la investigación coreográfica se ha acompañado por una serie de “colaboratorios”, charlas, mesas de dialogo, laboratorios con creadores y pensadores de danza contemporánea, humanidades y ciencias políticas lo que ha permitido que este conocimiento producido pueda usarse como material de pensamiento y acción para la producción coreográfica.

A lo largo de estos siete años, este proyecto coreográfico ha producido un conocimiento muy valioso que ha dialogado con otros campos de conocimiento como las humanidades. Los temas que han aparecido a lo largo de estos años son: el cuerpo coreográfico, el cuerpo emancipado, analogía entre el poder en la política y el poder en la danza contemporánea y la figura del héroe mexicano.

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Expandir lo coreográfico

La metodología de creación que la creadora Gutiérrez ha tenido que diseñar para la creación de cada pieza se acerca más a lo transdiciplinar. En cada proceso de creación, coloca la estrategia de “laboratorio” como un dispositivo que permite desestabilizar el lenguaje disciplinar de la danza, potenciar un dialogo más complejo y con mayores aristas del tema, así como establecer variantes en ésta investigación que permita ser coherente con la práctica planteada. En este proceso de producción coreográfica se ha invitado a artistas visuales, sonoros, un sociólogo y filósofo quienes han podido complejizar el discurso de cada obra.

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¿Qué pasa cuando un relato personal se pone en el marco de una creación?

Esta tetralogía es una puesta de cuerpo de la coreógrafa. La puesta de cuerpo de los coreógrafos como el medio para hablar de la sociedad es una estrategia que se origina en los años noventa, cuando los coreógrafos españoles pensaban el mundo no a través de los temas sino de las experiencias que ellos tenían del mundo y en ese dialogo creador-contexto se producía la obra.

Esta estrategia es tomada por la coreógrafa Gutiérrez para poder colocar su experiencia en torno a la situación política, social y económica entre los años 2012-2018 y ponerla a dialogar con su contexto. En cada obra de la tetralogía, es ella la que se dirige a los espectadores, ella como mujer, como creadora, como mexicana, pero también como la sociedad de la que forma parte. Esta estrategia evoca al individuo que hay en cada espectador. Entonces el público deja de ser una masa, para convertirse en un grupo de individuos que van no sólo a ver una obra, sino a participar de ella. Cada obra ella interpela a los individuos e incluso los invita a ser ellos quienes se acerquen o se alejen de la obra. En esta puesta de cuerpo de la coreógrafa se produce una estrategia para apelar al cuerpo de cada espectador a que viva su propia experiencia y para que se pregunte lo que la obra y la coreógrafa se cuestionan.

Países golpeados por la violencia como el caso de México, obras y creadores que colocan su cuerpo como espacio de dialogo cuerpo-a-cuerpo con el espectador permite que la danza contemporánea acompañe esta realidad de una forma empática, creativa y cuidadora de su contexto.